Hace mucho tiempo que comencé a trabajar como azafata de vuelo.

A volar lo llamaban los que fueron mis compañeros en ese primer día.

A volar lo llamo yo hoy.

Vuela gratis TCP

Supongo que la vida hace que te acostumbres a cosas y a maneras de referirte a ellas.

Cuando empecé a volar como tcp poco me podía imaginar lo que ese día iba a representar en mi vida.

En un abrir y cerrar de ojos pasé de viajar a través de las historias de los libros cuando los leía o de las películas cuando las veía, a estar en esos lugares físicamente, a disfrutar de una realidad que no había libro ni película que pudiese enseñarme.

La cultura de tantos lugares, el aspecto y las costumbres de su gente, su idioma, los olores empezaron a formar parte de mi día a día.

La cotidianeidad de ser auxiliar de vuelo nada tiene que ver con la vida de las personas que no se dedican a ser tcp.

Cada día sumas experiencias, lugares, situaciones que hacen que, el simple hecho de tener una profesión tan diferente al resto.

La vida de todos aquellos lugares en los que he podido estar y de todas las personas que he podido conocer en estos casi treinta años que llevo dedicándome a esta maravillosa profesión que es ser tcp, ha sido determinante en mi modo de vivir, en mi manera de entender el mundo, de disfrutar incluso en mi vida diaria, mi manera de viajar y disfrutar de mi tiempo libre.

El pasar de estar en un crucero en el Sena a estar al día siguiente en la Acrópolis de Atenas pasando por el muro de Berlín o en la torre de Londres hace que trabajar como auxiliar de vuelo te convierta en un ciudadano del mundo casi sin enterarte.

Curso TCP en Madrid

Poder recomendar un restaurante en Bruselas o un lugar donde tomar un cóctel en Amsterdam te hace sentir que la gente paga por ir a lugares que, con el tiempo, tú has llegado a considerar como tu casa.

Todos los sitios de España son maravillosos pero darte cuenta de que el mundo es enorme y precioso es algo indescriptible.

Trabar como auxiliar de vuelo me ha permitido viajar a Méjico, Nueva York, Boston, Medellín, Johannesburgo, Tokyo,Shanghai,… y me hace tomar conciencia de que el mundo es tan grande, que me queda tantísimo por descubrir, que hace de nuestro trabajo de auxiliar de vuelo un trabajo único y mágico.

La mejor escuela de Azafatas de vuelo en Madrid

Bienvenidos a un mundo muy diferente a aquel que hasta ahora conocíais